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El impacto de un evento sísmico de gran escala en Colombia no solo plantea un desafío humanitario; expone las brechas de un sector construcción que acumulaba trimestres de desaceleración. Frente a un escenario donde miles de familias requieren reparación o reconstrucción total, la articulación entre el capital privado y los programas estatales resulta indispensable.
La pregunta clave para el sector financiero e inmobiliario es directa: ¿Cómo canalizar inversión privada en la reconstrucción garantizando impacto social y retornos sostenibles?